miércoles, 1 de septiembre de 2010

RECUERDO ANTERIOR DE LUZ INDIRECTA

A veces pensar en algo es enfrentarse a ello.


Enfrentarse en el sentido de la posibilidad de una predisposicion negativa contra el mismo recuerdo en sí.


Esto puede ser causa de frustración si dicho pensamiento es dirigido sobre alguno de nuestros actos, ya que, será enfrentado a nosotros mismos con la necesidad o posibilidad de cambiarlo, lo que conllevaría a la no aceptación de uno mismo.




Javier Santos

miércoles, 11 de agosto de 2010

REFLEJO EN EL CRISTAL

¿Es acaso bueno o malo haberse dado cuenta de lo que otro no quería haber mostrado?


Lógicamente en la recepción de la información va intrínseco el grado de moralidad y ética del individuo e íntimamente ligado el uso que quiera hacer de dicha información, entendiendo siempre, que se haya en el contexto adecuado y que no habrá lugar a la transfiguración de lo percibido.


En tal caso y dándose adecuadas circunstancias, la persona que percibe lo que debería haber quedado oculto, se posiciona en un grado superior de conocimiento y en dos involuntarias e impuestas dudas morales, hacer uso o no de la información, de manera explicita o no y sentirse condicionado ante el otro individuo.


En ambos casos debería catalogar la información antes de determinarse su uso. Catalogarse en cuanto al resultado de lo que produce el conocimiento de lo recibido en el propio individuo, valorando siempre la circunstancia contextual que lleva a la otra persona a ocultar la información y sobre todo si el fin de lo omitido es bueno o malo, entendiéndose por bueno o malo, la no intención de daño voluntario aunque en ocasiones no inevitable.


Merece la pena fijar extrema atención al contexto y saber valorar si la información fue oculta de manera intima o por el contrario fue excluyente en un colectivo ante un solo individuo.


Al tratarse de un dilema ético, sin intención de malversación ante el otro individuo, han de quedar absorbidas ciertas circunstancias condicionantes del la información-contexto. Tales como la relación entre los individuos y el fin o la intencionalidad entre ellos, o al menos de uno para el otro.


El verdadero ejercicio consiste en, según la necesidad de reacción instintiva al conocer lo que debería haber quedado oculto, saber actuar de manera ética sin entrar en valoraciones morales del otro individuo, ni en las circunstancias que lo llevaron a tal acción. Eso, verdaderamente, debe ser la posición óptima y superior ante el otro individuo y por tanto moneda compensatoria antes de determinar la acción a tomar.


En tal caso, y como desarrollo o contestación al planteamiento, el haber recibido información de manera involuntaria, y por lo tanto, quedando excluida la culpabilidad por los medios requeridos para obtener tal información, el individuo pierde o queda libre de culpa por ser conocedor y beneficiario, pero nunca quedará exento del uso no neutral ni amoral que quiera hacer de ella, teniendo en cuenta que, incluso tratándose de información útil para mantener su integridad, ha de saber resolver la situación mostrándose conocedor de lo ocultado pero enfocando siempre tal resolución como una muestra de fidelidad hacia la moral propia.


Javier Santos